Recuperando a modo de carretilla-cortacésped un andador de cuando era (si cabe) más pequeño, Hugo estuvo todo este fin de semana que pasamos en Ayora ejerciendo de estupendo jardinero, con lluvia o sin ella. Espero que me ayude también a arreglar las plantas cuando sea un poco más mayor.
Súper rural, con esas melenas que su padre no me deja que le corte...
Estrenando las botas de agua, al principio parecía que daba pasos de astronauta, de raro que se notaba.
Lo pasamos muy bien con la familia, todo el finde hablando y comiendo...
Jamás he roto un plato...
Ayora, 14 y 15 de abril de 2012.