Ya intenta...

...ponerse de pie.



















Valencia, 27 de dicembre de 2010.

Escapadita a Madrid

Además de embelesar a las azafatas del AVE, que le agasajaron con mil atenciones, en Madrid Hugo triunfó con las señoras en el Thyssen-Bornemisza más que los cuadros de la expo "Jardines impresionistas".
Abajo, con "La partida de croquet", de Manet, "Dalias", de Caillebotte, y, su favorito, "Puesta de sol en los jardines del Luxemburgo", de Singer Sargent. Todo iPhone.




En Madrid también conoció otras "culturas". En las fotos, bibe cerca de La cibeles, en el metro -no es que le impresionara mucho-, su primer tarrito -qué pena darle eso- después de hacer compritas por el barrio de Salamanca y con el árbol de Navidad de la Puerta del Sol.





Madrid, 28 de diciembre de 2010.

AVE que vola, a la cassola

Hugo ya ha viajado en AVE...







































Ni que decir tiene que se lo pasó pipa.



























Eso sí, volvió a casa muuuy cansado. Son muchas emociones para un mismo día.


















Valencia-Madrid, 28 de diciembre de 2010.

Feliz cotidiana Navidad!!!

No sé qué me pasa. Adoro lo cotidiano. Como cuando llega a casa a mediodía...


















Comer juntos cualquier cosa...


















Ver evolucionar a Hugo...



















Esas regañinas de padre a hijo...



















Los juegos de la tarde...


















Valencia, 16 de diciembre de 2010.

Navarra (y V)

Acostumbro en los viajes a dejar siempre algo para ver el día de vuelta, algo que me apetezca, aunque sea poco y de camino. De este modo, trato que la última jornada no sea un mero trámite, un día perdido.
Así, al volver de Navarra pasamos por las foces de Lumbier y Arbayún, llenas de imponentes buitres, y por el Monasterio de Leyre, en el que hicimos una parada para que Hugo repusiera fuerzas dentro del coche mientras su padre visitaba la cripta.
Es el segundo gran viaje de Hugo. Me gustaría que heredara nuestro culo inquieto. Por contribuir a ello, que no quede. Además, se viaja muy bien en su compañía.



















Arriba, nuestro refugio en Itzaltzu. ¡Adiós, Navarra! ¡Hasta la vista! Me llevo una estupenda experiencia, además de una colección de hojas.
Abajo, la Foz de Arbayún, vigilada desde lo alto por imponentes buitres.


























Y la alegría de la huerta, allá donde esté... En este caso, en el Monasterio de Leyre.


























Navarra, 15 de noviembre de 2010.

Navarra (IV)

No hay viaje sin aventurilla que luego contar a los amigos. Esta vez, a diferencia de las anteriores, venía Hugo con nosotros, por lo que esa acción atrevida o alocada de la que, luego, una vez ha pasado, te ríes se convirtió en más tensa de lo habitual.
Subiendo un puerto que une, por una atractiva carretera de montaña que no aparece en los mapas, el norte de Navarra con el sur de Francia, nos sorprendió la niebla. 
Era tarde pero no de noche, y, de repente, quedamos envueltos por una densa nube blanca que no te dejaba distinguir nada más allá de un metro de distancia, ni avanzar ni retroceder.
Calma, precaución y mucho, muchísimo humor nos ayudaron a salir del paso.
Hugo, ajeno a todo, disfrutaba del momento mientras nosotros, ligeramente acojonados, resolvíamos la situación.


Hugo, como siempre, feliz.

Navarra (III)

Al día siguiente exploramos la cara oeste -quizá la más conocida y espectacular- de la Selva de Irati. Ya he estado aquí antes pero el lugar me ha parecido tan fascinante como cuando lo descubrí.
























Irati es el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra alemana.
Aunque ha sido explotado forestalmente desde el siglo XVI, el respeto de lugareños y visitantes ha permitido que se conserve en toda su plenitud.




























En el corazón de la selva, el embalse de Irabia. Es una pequeña presa construida en 1921 para regular el agua del río Irati, producir energía y permitir la flotación de la madera, que por entonces bajaban en almadías por el río hacia el Ebro.





















Irati es todo un espectáculo por estas fechas, cuando las hojas de las hayas amarillean. Hojas, hojas y más hojas. Es el paraíso de las hojas en otoño.
A pesar de su aparente quietud, aquí habitan ciervos, jabalíes, corzos, gatos monteses, turones, comadrejas, martas, zorros, tejones y numerosas aves.
Yo no vi ningún animalillo. Deben ser muy cautelosos. Y sabios. Lo que sí encontré es, entre miles de ejemplares, una de mis hayas favoritas.
































Navarra, 14 de noviembre de 2010.