A demanda

El padre, siempre con la obsesión de que su niño come poco. Si se nota que está desnutrido... Por eso le pesa de vez en cuando, para ver si suma gramos.
Por su parte, Hugo come estupendamente, cuando y cuanto quiere. A demanda, que se dice.

























20 de junio. Con 20 días de vida, el peque ya pesa 3,680 kilos.

Paellita en Oliva

7 de julio de 2010. Su primera excursión. Paella en Oliva frente al mar. Qué bien te sienta tu conjunto veraniego, Hugo.


El sirenito

No cabe duda de que este niño es un valiente al que nada le achanta, como he podido comprobar en su primer baño de agua: al principio curiosidad, luego gustito y más tarde relax. Un verdadero sirenito...
























Valencia, 26 junio de 2010.

Pies o manos

Siempre he dicho que me encantan los piececitos de los bebés. Ahora he cambiado; me gustan más sus manitas.


















Manita derecha de Hugo. 12 de junio.


























Sus piececitos, diez días después de nacer.

Primeros días

Los primeros días, cansancio, pero más por la desagradable experiencia vivida que por los desvelos del pequeño.

Con papá y con mamá. 11 de junio.


































Con la abuela María José.
(Papá, habrías sido un abuelo estupendo. Te echo de menos. Un beso)
























Con los abuelos Miguel y Amparo.



















Miguel y los biberones.

En casa

¡Pero qué guapete eres, Hugo! ¡Y espabilado! No extrañaste las visitas, ni tu casa ni los animalitos que te esperaban en ella.

Harry y Hugo. 10 de junio.
























Hugo y sus primeras sensaciones al acostarle en una minicuna.
























Y es curioso que después de haber sido alimentado primero con biberón aceptaras luego de tan buen grado comer de la teta de mamá.

Por fin, el alta

Los días transcurrieron largos, tristes y puñeteros sin mi niño... Noches en vela llenas de lágrimas y de preguntas y jornadas de puro peregrinaje al hospital para ver a Hugo.
Un buen día recibimos una llamada que nos informaba del alta de nuestro hijo. Todas las pruebas descartaban que hubiera sufrido daños en el parto. ¡Nos lo llevábamos a casa!
Al sacarlo por la puerta de la UCI después de diez días allí ingresado tuve la sensación de estar secuestrándole. No me lo creía.


 






















10 de junio. Camino de casa.

Mi pequeño héroe

El parto de Hugo fue lo más alejado de cualquiera de las experiencias que habían tenido mis amigas con sus hijos.
Los pediatras entendieron que el niño había llegado al mundo con "cierta falta de vigor"; uno de los análisis que le realizaron apuntaba que podía haberle faltado oxígeno al nacer.
Para descartar cualquier daño o secuela, estuvo diez días ingresado en la UCI, donde le sometieron a toda una batería de pruebas, algunas de ellas duras.
Pero Hugo las superó todas. Es un valiente. Es mi pequeño héroe. 
2 de junio. Hugo con apenas un día de vida, en la primera ocasión que entré en la UCI para visitarle.
En una incubadora. Tan pequeño. Sin poder tocarle... 
Casi me desmayo de emoción el primer día que me dejaron cogerle en brazos.

1 de junio de 2010: Flores

Esto es lo único que vi en la habitación de hospital los días que estuve ingresada: flores. Preciosos ramos ocupaban el lugar de la cuna del bebé.


























En cuanto al parto... Contracciones: 0. Dilatación: 0.  Antestesia raquídea y cesárea al canto. "Dale un besito a tu bebé, que me lo llevo a incubadoras", oí a lo lejos sin ver a mi hijo.
Sí vi la cara del padre cuando me sacaron del quirófano. Sus ojos me contaban lo que no se atrevía a decirme con palabras: Algo no había ido del todo bien.
En la habitación, soledad y silencio tras la confusión y lloriqueo de los primeros momentos. Horas después pude ver por primera vez la cara de mi hijo en unas imágenes que le había tomado su padre en la UCI de neonatos, donde estaba ingresado por "falta de vigor al nacer". Hugo me pareció precioso.
Por cierto, Hugo había nacido el mismo día de mi cumpleaños, celebración que ahora compartiremos. ¿No es fascinante?

















1 de junio de 2010. Hugo, con apenas una hora de vida. 3,415 kilos. 54 centímetros.



Y llegó el día

Y una buena medianoche, citada para dar a luz, acudí al hospital con curiosidad, inquietud, impaciencia e ilusión. Miedo, ninguno. Todavía no sospechaba que en mi caso no se iba a cumplir eso que tanto me habían repetido de: "Duele un montón, pero en cuanto te dan a tu hijo en brazos te olvidas de todo". 

















Ya no podía tener las piernas más hinchadas...


















Noche del 31 de mayo de 2010. Hospital Nou d'Octubre. Valencia.


















En casa, días antes del parto.

Ese curioso estado llamado embarazo

Creo que nunca me he sentido tan profunda y plácidamente bien, de cuerpo y de coco, como cuando he estado embarazada. Que me cerraban el súper en las narices porque se me había hecho tarde, estupendo. Que no me cabía la ropa, estupendo. Que subía o bajaba el euríbor, estupendo. Que se caía el Micalet, estupendo también. La felicidad en persona. Pedazo narcótico, el peque!


































En mi casa, feliz, cinco días antes de ser mamá. Valencia. Mayo de 2010.

Las dudas

¿Saldrá bien todo? ¿Estará bien el bebé? ¿Seremos buenos padres? ¿Podremos cubrir sus necesidades? ¿Será feliz nuestro hijo? ¿Qué sentiré cuando le toque por primera vez? ¿Me reconocerá? ¿Por qué le quiero y necesito tanto sin tan siquiera haberle visto?





























Finales de abril de 2010. En casita, ya de baja. A escasas semanas de dar a luz.

Es magia

A las 12 semanas de vida, el corazón del embrión late a entre 110 y 160 pulsaciones por minuto. Sobre las 15 ya es posible identificar las huellas digitales del feto en sus minúsculos deditos.




















Noviembre de 2009. Eco de Hugo con 13 semanas. La doctora ya vaticinó entonces que iba a ser un varón.




















Enero de 2010. Hugo con 23 semanas. Ya quedaba menos para tenerle en brazos.

Lo conseguimos!

Y nos quedamos embarazados sorprendentemente pronto. Lo comprobamos en casa un buen día, todavía incrédulos, a las seis de la mañana. Luego, una primera eco de nuestro "algo" lo confirmó médicamente. Pasados casi cuatro meses, lo hicimos oficial, contándolo a familiares y amigos. La que habíamos liado en un momento... Y ya no tenía vuelta atrás. ¿Miedo, emoción, ilusión? Fue una mezcla de todo ello.




















Eco de las ocho semanas. Hugo, con 2,29 centímetros, era tan sólo como un osito de gominola.



















Noviembre de 2009. Anunciando a los gatitos que van a tener un nuevo hermanito, je, je.

Aquí empezó todo

Aquí empezó todo. En Australia. Uno dijo: "¿Qué?¿Nos animamos?". La otra contestó: "Venga. Va". Y en unas idílicas vacaciones entre desiertos rojos, bosques tropicales e islas de coral decidimos comenzar esa fascinante aventura de ser padres.