Extremadura (y V)

El último alto en el camino fue la ciudad de Cáceres.
Antes, pasamos por Pedroso de Acim, en cuyas inmediaciones se encuentra el monasterio del Palancar,  del siglo XVI, considerado, con 70 metros cuadrados, el más pequeño del mundo. Nos lo enseñó en privado el fraile franciscano fray José, un abuelete misterioso vestido con hábito que inquietaba mucho a Hugo.
También paramos en el parque natural de los Barruecos -en el término municipal de Malpartida de Cáceres, que posee el mayor censo de cigüeñas de España-, donde tiramos piedras a la laguna.

























La ciudad de Cáceres, con su zona medieval y sus murallas romanas y árabes, nos encantó... sobre todo alojándonos en pleno casco histórico, de paso prohibido al vulgo, en el parador nacional, en una de las habitaciones principales de este palacio de piedra del siglo XIV.
Hugo se volvió loco con el empedrado de las calles (quería coger, sin lograrlo, las piedras para tirarlas al agua) y con las cortinas de la habitación (de más de 5 metros de altura).
Nosotros enloquecimos con el pantagruélico y gustoso desayuno en el jardín...




























Cáceres, 25 y 26 de marzo de 2012.

Extremadura (IV)

Entrando por Las mestas, por fin llegamos a las Hurdes, concretamente a las llamadas "negras", las más alejadas del mundo mundial.
Hallamos en el camino bancales de olivos, colmenas en cada rincón, brezos en flor llenos de abejas -es una zona de producción de aceite de oliva y de miel y polen- y localidades mínimas salpicadas de la típica arquitectura negra hurdiana -bastante deteriorada-.


























Riomalo de Arriba. Diez vecinos censados. Cementerio con doce nichos.













































El Gasco, donde en su parte vieja conviven, puerta con puerta, personas y animales.






















Las Hurdes (Cáceres), 24 y 25 de marzo de 2012

Extremadura (III)

La localidad de Hervás, recoleta, entre las montañas del valle de Ambroz,  fue una de las sorpresas del viaje. Bonito casco histórico y espectacular hotelito con encanto.



























También nos gustó el sur de Salamanca, donde disfrutamos de Candelario (casas encaladas y en madera), la Alberca (con garrote por las callejuelas y yogur en la plaza) y las Batuecas (paseo por senderos y lanzamiento de piedras en el río).





























Extremadura, 22 y 23 de marzo de 2012.