Los viajes con Hugo no son peores sino diferentes a los de antes. Una parada para darle teta, otra para abrigarle un poco, otra más para cambiarle el pañal en un coche lleno de trastos por todos lados... Pero, ¿y lo felices que somos y lo bien que lo pasamos los tres juntos por ahí?
Dándole de mamar al atardecer en Begur, con la playa de Pals y las Medes al fondo.
Abrigándole antes de dar un paseo por la playa.
Cambiada de pañal cerca de la Fageda d'en Jordà después de comer.
Salón del bar-restaurante del hotelito y nuestra habitación, escogida adrede con una estancia anexa al dormitorio, donde durmió Hugo.
Girona, octubre de 2010.
Girona (IV)
Molan las playas cuando ya hace fresquete y están vacías. Paseamos una tarde por la de Pals y, a pesar de que el padre sufría por si su hijo pasaba frío, fue estupendo.
Al día siguiente quisimos pasar un rato en la playa de l'Illa roja, pero el mar estaba tan revuelto que el lugar era prácticamente inaccesible. Las olas, además, lo habían engullido.
El intrincado camino de acceso a la playita en cuestión -a la derecha de la imagen- pedía a gritos: "Crúzame".
No nos atrevimos a pasar. Parece ser que con un niño en los brazos uno actúa de un modo más responsable....
Las vistas de la platja de Pals y de les illes Medes eran ese día acojonantemente bonitas. Hugo, con su mono de rayas y montado en la mochila, no acusó el frío y fuerte viento.
Un último vistazo a la costa gerundense antes de emprender el viaje de vuelta...
Al día siguiente quisimos pasar un rato en la playa de l'Illa roja, pero el mar estaba tan revuelto que el lugar era prácticamente inaccesible. Las olas, además, lo habían engullido.
El intrincado camino de acceso a la playita en cuestión -a la derecha de la imagen- pedía a gritos: "Crúzame".
No nos atrevimos a pasar. Parece ser que con un niño en los brazos uno actúa de un modo más responsable....
Las vistas de la platja de Pals y de les illes Medes eran ese día acojonantemente bonitas. Hugo, con su mono de rayas y montado en la mochila, no acusó el frío y fuerte viento.
Un último vistazo a la costa gerundense antes de emprender el viaje de vuelta...
Girona, octubre de 2010.
Girona (III)
Ruta de pueblecitos como Besalú...
Castellfollit de la roca...
Pals...

Banyoles, Peratallada, Begur... ¡Con este niño se viaja fenomenal!
Sobre todo cuando se duerme, je, je.
Pobrecito, seguro que acababa hasta el gorro de carrito para arriba carrito para abajo por tantos pueblos empedrados, ahora me echo un sueñecito, ahora me despiertan, me ponen gorros, duermo con saco de dormir... ¡Puff, qué cansado es esto de viajar, mamá!
Girona, octubre de 2010.
Castellfollit de la roca...
Pals...

Santa Pau y alrededores de Olot...
Banyoles, Peratallada, Begur... ¡Con este niño se viaja fenomenal!
Sobre todo cuando se duerme, je, je.
Pobrecito, seguro que acababa hasta el gorro de carrito para arriba carrito para abajo por tantos pueblos empedrados, ahora me echo un sueñecito, ahora me despiertan, me ponen gorros, duermo con saco de dormir... ¡Puff, qué cansado es esto de viajar, mamá!
Girona, octubre de 2010.
Girona (II)
El primer hayedo de Hugo.
Se le veía tan pequeño entre tanta inmensidad.
No sé qué le ha impresionado más, si la sensación de calma del bosque o las miles de hojas de los árboles, en las ramas y en el suelo, que no podía dejar de querer coger.
Va a ser un gran amante de los hayedos, como su mamá. Irati, Tejera Negra, Montejo, Saja-Nansa, Riaza...

Se le veía tan pequeño entre tanta inmensidad.
No sé qué le ha impresionado más, si la sensación de calma del bosque o las miles de hojas de los árboles, en las ramas y en el suelo, que no podía dejar de querer coger.
Va a ser un gran amante de los hayedos, como su mamá. Irati, Tejera Negra, Montejo, Saja-Nansa, Riaza...
Al fijar este destino en el mapa lo habíamos minusvalorado, pensando que la Fageda d'en Jordà se compondría de cuatro hayas mal dispuestas en algún pliegue sombrío del grandioso monte de coníferas que rodea Olot. Además, la ubicación del hayedo -al lado de una carretera- no hacía presagiar nada bueno. Pero, claro, con un enano de cuatro meses tampoco vas a hacer la ruta del Cares de los Picos de Europa, sino que buscas rincones accesibles...

Pues, ¡sorpresa! Entre ancestrales volcanes ahora escondidos bajo apariencia de simples montañas, descubrimos este pequeño gran hayedo que nos permitió, a dos minutos andando del coche, disfrutar de la fascinante naturaleza pura y salvaje.
Fageda d'en Jordà. Olot (Girona), 16 de octubre de 2010.
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