Hugo manda muchos besos a toda su familia, que tanto le cuidan.
Aquí, con su abuela Amparo, su tía y madrina Ana y sus primos Jorge y Anita. En la foto de abajo, con su tía abuela María Victoria. Lo pasamos bien ese día, ¿eh? Ayora, 29 de agosto de 2010.
Un hombrecito
Lo cierto es que prefiero no vestirle con ropa de niño mayor, pues ya llegará el momento de ponérsela, pero hay que reconocer que le queda muy bien este conjunto que le ha regalado su abuela María José. Parece un hombrecito.
Ayora, 29 de agosto de 2010.
Ayora, 29 de agosto de 2010.
Las abuelas (II)
¿No son fantásticas?
La abuela Amparo (madre de Ponce, a la izquierda) y María José (mum de Macarena, a la derecha) con su mimado nieto Hugo en brazos. Ayora, 29 de agosto de 2010.
La abuela Amparo (madre de Ponce, a la izquierda) y María José (mum de Macarena, a la derecha) con su mimado nieto Hugo en brazos. Ayora, 29 de agosto de 2010.
Reflexión
Los últimos cinco años he viajado a: París (dos veces, una de ellas como huéspedes en un edificio señorial de l'Île de la Cité), Londres (por tercera vez y siempre fenomenal), Lisboa (en hotelazo de vértigo y ruta en coche por Sintra, Estoril, etc), Roma, Berlín, Tokio (diez intensos días de locura y alojados en un hotel rascacielos con entrada propia y directa al metro), Nueva York (una semana de cosmopolitismo y compras), ruta por el Oeste de los EEUU (Las Vegas, Grand Canyon, Death Valley, Sequoia Park, ruta 66, Monument Valley, Antelope Canyon, Zion Park... lo flipas), casi un mes por China (Pekín, de caminata por la Gran Muralla, Shanghai, Hong Kong y en barco por las islas, Xi'an y museo de los guerreros de terracota y los pueblos de Guilin y Yangshuo en bici), México (Riviera Maya, playas paradisíacas, nado con delfines, viaje por libre para visitar las ruinas arqueológicas como Chichen Itzá, Tulum y Cobá en bici, buceo entre peces exóticos y corales), Egipto (crucero por el Nilo para ver Luxor, Karnak, Valle de los Reyes, Abu Simbel, ruta en camello por el desierto y por libre en El Cairo con entrada al corazón de las pirámides) y tres semanas en Australia por libre (Sydney en el mejor Sheraton y asistencia a la ópera; en coche por el desierto rojo y de caminata por Uluru y las Olgas en Ayers Rock, Cairns y de buceo por la Gran Barrera de Coral, playas de cocodrilos de agua salada de Cape Tribulation, abrazado a un koala, visto un ornitorrinco en vivo, jugado con canguros, sobrevolado en avioneta privada para dos las islas Whitsunday y disfrutado en solitario de los siete kilómetros vírgenes de la playa Whitehaven)...
No sé cuando podré abandonarme de nuevo a mi incontinencia viajera -lo haré mucho antes de lo que muchos pensáis-... pero no me arrepiento para nada de dedicar esta etapa de mi vida a mi hijo. Él supone otro tipo de viaje que hay que realizar; el que uno hace al interior de uno mismo: sentimientos, recuerdos, retos, reflexión.
Recién levantado. Ayora, 18 de agosto de 2010.
El fin de las vacas
Lo peor siempre llega cuando menos apetece. Se han acabado las vacaciones de Ponce y volvemos a Valencia. Los últimos días del mes que hemos pasado entre Ayora y Albacete -con escapadas a Valencia y excursiones a Alcalá del Júcar, La Hunde y a Ikea, je, je- los disfrutamos a menos de 20 grados y durmiendo con colcha.
Qué pena entrar en Valencia y que te sacudan en la cara 35 grados a la sombra... Lo bien que estábamos en el campo, ¿eh, Hugo?
Ayora, 17 de agosto de 2010.
Qué pena entrar en Valencia y que te sacudan en la cara 35 grados a la sombra... Lo bien que estábamos en el campo, ¿eh, Hugo?
Ayora, 17 de agosto de 2010.
Su primer vaquero
Las prendas vaqueras son un poco duras para los bebés pero, con dos meses y medio, le he puesto a Hugo su primer vaquero, aunque de tela suave y forrado por dentro. Y es que, ya a mediados de agosto, algunos días hemos alcanzado los 19 grados de temperatura en Ayora y el vaquero le ha venido muy bien al pequeño, que así ha estado muy calentito.


Ayora, 16 de agosto de 2010.
Las abuelas
No he conocido ni a mis abuelos ni a mis abuelas, por lo que desconozco lo que debe suponer disfrutar o sufrir la compañía de esta figura familiar. Espero que Hugo tenga por muchos años a su abuelo Miguel y a sus abuelas María José y Amparo, que le cuidan y quieren mucho.
En la foto, ellas, tan estupendas como siempre.
Ayora, 17 de agosto de 2010.
En la foto, ellas, tan estupendas como siempre.
Ayora, 17 de agosto de 2010.
Recién levantados
Aquí estamos mi hijo y yo recién levantados, en pijama, sin peinar y sin photoshop, con carita aún de sueño los dos.
Cómo voy a echar de menos estas mañanitas juntos el día que me reincorpore al curro...
Ayora, 15 de agosto de 2010.
Regalos
Los amigos no dejan de agasajarnos con regalos para nuestro hijo. La verdad es que nos ha sorprendido la cantidad de detalles que están teniendo todos con nosotros. Mola. Respecto a las prendas de vestir, muchas todavía no le vienen a Hugo. Otras, en cambio, ya se le han quedado pequeñas.
En las fotos, el niño lleva, en primer lugar, un modelo regalado por Pino y Miguel y, en segundo, un peto de Alberto y Bea.
Ayora, 12 de agosto de 2010.
En las fotos, el niño lleva, en primer lugar, un modelo regalado por Pino y Miguel y, en segundo, un peto de Alberto y Bea.
Ayora, 12 de agosto de 2010.
Un niño tranquilo
Hugo a los 30 segundos de recibir los 3 pinchazos de las vacunas del segundo mes...
Hugo de compras por un Ikea Murcia petado...
Hugo en un bar de pueblo donde 100 personas están comiendo chuletas y con la tele puesta...
Hugo de compras por un Ikea Murcia petado...
Hugo en un bar de pueblo donde 100 personas están comiendo chuletas y con la tele puesta...
Excursión (y IV)
Antes de volver a casa, Hugo visitó el árbol que custodia las cenizas de su abuelo Gonzalo: su encina favorita. Alrededor del tronco, al que el paso del tiempo le ha abierto un gran y caprichoso hueco, el suelo está lleno de pequeñas matas de tomillo y de bellotas roídas por las ardillas.
Ese día mi hijo no se dio cuenta del significado del lugar. Ya se lo explicaré cuando sea yo la que le lleve a La Hunde a buscar fósiles y piedras con formas curiosas, recoger piñas y romero, tomillo y espliego, a diferenciar los pinos piñoneros, a avistar rapaces...
La Hunde, Ayora (Valencia). Agosto de 2010.
Ese día mi hijo no se dio cuenta del significado del lugar. Ya se lo explicaré cuando sea yo la que le lleve a La Hunde a buscar fósiles y piedras con formas curiosas, recoger piñas y romero, tomillo y espliego, a diferenciar los pinos piñoneros, a avistar rapaces...
La Hunde, Ayora (Valencia). Agosto de 2010.
Excursión (III)
No sé si disfrutó más de la excursión el padre o el hijo...
...eso sí, después de que Ponce, amigo de insectos y demás, pues todos van a él, se cerciorara de que el enano estuviera bien protegido de los bichos con su súper-mosquitera.
Lo cierto es que lo pasamos genial. Y la tortilla de patatas que hizo la abuela María José estaba estupenda. Repetiremos la experiencia.
La Hunde, Ayora (Valencia). Agosto de 2010.
...eso sí, después de que Ponce, amigo de insectos y demás, pues todos van a él, se cerciorara de que el enano estuviera bien protegido de los bichos con su súper-mosquitera.
Lo cierto es que lo pasamos genial. Y la tortilla de patatas que hizo la abuela María José estaba estupenda. Repetiremos la experiencia.La Hunde, Ayora (Valencia). Agosto de 2010.
Excursión (II)
A La Hunde se puede ir de picnic -como hicimos nosotros este día- y comer en mesas de madera que hay dispuestas entre los pinos. Además, cuando la normativa lo permite, hay quemadores en los que los visitantes se suelen hacer chuletas, gazpachos e incluso paellas. También se puede acampar en una zona habilitada para ello.
Como en todas partes, lo mejor es ir fuera de temporada y entre semana, cuando se puede tomar la siesta a la sombra de los árboles arrullado exclusivamente por los pajarillos.
Excursión (I)
Hugo ha realizado su primera excursión campestre. Le hemos llevado a La Hunde, un frondoso paraje natural de 10.000 metros cuadrados ubicado en el término municipal de Ayora (Valencia) pero que linda con Albacete, donde viven y crían cabras montesas, ciervos, muflones, jabalíes, corzos, águilas reales, búhos... El parque incluye el monte Palomera, donde caballos salvajes campan a sus anchas -los he visto-, y la fuente de La cadena.
Yo tengo especial cariño a este lugar porque mi padre, que era un ingeniero técnico agrícola enamorado de la naturaleza, me llevaba desde muy pequeña y me enseñaba a distinguir los enebros, las encinas y los pinos, me ayudaba a avistar cernícalos y otras rapaces, buscábamos juntos fósiles y piedras con formas curiosas, me explicaba el significado de palabras como ecosistema, fanerógama, saprofitismo o contaminación, cogíamos piñas, comíamos piñones, hacíamos atillos de romero, tomillo y espliego para ponerlos en los armarios de casa... En fin, una gozada.
En La Hunde me picó por primera vez una abeja. Y es que está llena de ellas, libando para elaborar sus mieles de cantueso, jara, milflores... También puedes ver fácilmente ardillas, grandes lagartijas y libélulas espectaculares.
Quiero llevar a mi hijo con frecuencia a La Hunde para, si puedo, hacerle tan feliz como me hacía mi padre en aquellas escapaditas con la familia entera o de nosotros dos solos mientras mamá preparaba la comida y Diego iba a la piscina. Si algunos de vosotros vais algún día este lugar a lo mejor no os parece tan maravilloso como os explico pero es que, comprendedme, para mí era el paraíso.

La Hunde, Ayora (Valencia), 7 de agosto de 2010.
Yo tengo especial cariño a este lugar porque mi padre, que era un ingeniero técnico agrícola enamorado de la naturaleza, me llevaba desde muy pequeña y me enseñaba a distinguir los enebros, las encinas y los pinos, me ayudaba a avistar cernícalos y otras rapaces, buscábamos juntos fósiles y piedras con formas curiosas, me explicaba el significado de palabras como ecosistema, fanerógama, saprofitismo o contaminación, cogíamos piñas, comíamos piñones, hacíamos atillos de romero, tomillo y espliego para ponerlos en los armarios de casa... En fin, una gozada.
En La Hunde me picó por primera vez una abeja. Y es que está llena de ellas, libando para elaborar sus mieles de cantueso, jara, milflores... También puedes ver fácilmente ardillas, grandes lagartijas y libélulas espectaculares.
Quiero llevar a mi hijo con frecuencia a La Hunde para, si puedo, hacerle tan feliz como me hacía mi padre en aquellas escapaditas con la familia entera o de nosotros dos solos mientras mamá preparaba la comida y Diego iba a la piscina.

La Hunde, Ayora (Valencia), 7 de agosto de 2010.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













































