Es la tercera vez que corto el pelo a Hugo. Y no he apurado más porque su padre me regaña.
No son pocas las personas que, yendo por la calle con él, me han preguntado: "¿Es una niña?", por sus largos rizos cobrizos, a pesar de llevar botas y vaqueros con bolsillacos.
Con su nuevo corte de pelo está más fresquito. Además, también más "chico", creo.
Valencia, 29 de junio de 2011.


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