Un buen hotel, jornadas fuera de las rutas turísticas, 18 grados de temperatura en pleno agosto y Hugo portándose de lujo -como siempre-: una combinación que hizo de este viaje a Ámsterdam algo fabuloso.
Nuestro hotel, el Mint, buena elección.
Ámsterdam, agosto de 2011.







No hay comentarios:
Publicar un comentario