Un buen día se nos ocurre, en plena alerta de frío siberiano, acudir al centro neurálgico de la tormenta. Llegamos a la casa rural que alquilamos, en Cuevarruz -pedanía de Alpuente-, el viernes por la tarde: 8 grados bajo cero de termómetro; ni os imagináis la sensación térmica, de mayor frío.
El sábado, incautos, comida en Ademuz con un frío no siberiano sino polar.
El domingo nevó. Siempre es agradable ver nevar, esa extraña y preciosa relación de la naturaleza entre el agua y la temperatura. Sólo por ver a Hugo con sus botas térmicas nuevas caminando por la nieve mereció la pena el viaje.
El mismo domingo, y en días sucesivos, las seis personas (4 adultos y 2 bebés) que formamos la expedición caímos enfermas con gripe.
Cuevarruz, Alpuente (Valencia), 4 de febrero de 2012.




2 comentarios:
Y no será porque no íbamos preparados y tomamos mil y una precauciones!!!!!. Aisss, señor
Sí, pero sigo malita... veintipico días después!!!
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