Sencillo y resultón. Apenas tuve que esforzarme para disfrazar a Hugo de diablillo, je, je... Primero no quería cola ni cuernos y luego no había quien se los quitara. Iba todo el rato por la calle diciendo a todo el que se le cruzaba: "Mira, mira mi colita". Ja, ja...
La mejor foto, la última, pasando la tarde en casa de mi madre, todavía disfrazado de diablo.
Valencia, 31 de octubre de 2012.







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