Navarra (IV)

No hay viaje sin aventurilla que luego contar a los amigos. Esta vez, a diferencia de las anteriores, venía Hugo con nosotros, por lo que esa acción atrevida o alocada de la que, luego, una vez ha pasado, te ríes se convirtió en más tensa de lo habitual.
Subiendo un puerto que une, por una atractiva carretera de montaña que no aparece en los mapas, el norte de Navarra con el sur de Francia, nos sorprendió la niebla. 
Era tarde pero no de noche, y, de repente, quedamos envueltos por una densa nube blanca que no te dejaba distinguir nada más allá de un metro de distancia, ni avanzar ni retroceder.
Calma, precaución y mucho, muchísimo humor nos ayudaron a salir del paso.
Hugo, ajeno a todo, disfrutaba del momento mientras nosotros, ligeramente acojonados, resolvíamos la situación.


Hugo, como siempre, feliz.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Octubre?. Ja, ja...

Macarena dijo...

Joeeer, no se perdona una. En todo caso, gracias por el apunte, Anónimo. Me gusta que todo esté perfecto. Mac