Creo que nunca me he sentido tan profunda y plácidamente bien, de cuerpo y de coco, como cuando he estado embarazada. Que me cerraban el súper en las narices porque se me había hecho tarde, estupendo. Que no me cabía la ropa, estupendo. Que subía o bajaba el euríbor, estupendo. Que se caía el Micalet, estupendo también. La felicidad en persona. Pedazo narcótico, el peque!



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