Y llegó el día

Y una buena medianoche, citada para dar a luz, acudí al hospital con curiosidad, inquietud, impaciencia e ilusión. Miedo, ninguno. Todavía no sospechaba que en mi caso no se iba a cumplir eso que tanto me habían repetido de: "Duele un montón, pero en cuanto te dan a tu hijo en brazos te olvidas de todo". 

















Ya no podía tener las piernas más hinchadas...


















Noche del 31 de mayo de 2010. Hospital Nou d'Octubre. Valencia.


















En casa, días antes del parto.

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