Por fin, el alta

Los días transcurrieron largos, tristes y puñeteros sin mi niño... Noches en vela llenas de lágrimas y de preguntas y jornadas de puro peregrinaje al hospital para ver a Hugo.
Un buen día recibimos una llamada que nos informaba del alta de nuestro hijo. Todas las pruebas descartaban que hubiera sufrido daños en el parto. ¡Nos lo llevábamos a casa!
Al sacarlo por la puerta de la UCI después de diez días allí ingresado tuve la sensación de estar secuestrándole. No me lo creía.


 






















10 de junio. Camino de casa.

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