Los olivos

En Ayora, Hugo ha disfrutado del color de los olivos, del olor de los romeros y espliegos y de la sombra de su cerezo favorito. Además, ha descubierto el gustito que da dormir con manga larga en pleno agosto y lo reconfortante que es presenciar en pleno campo y bien resguardado una espléndida tormenta de verano.



















Hugo con papá, en su casa de campo.



La abuela María José paseando a su nieto por los olivos para que le dé el sol de la mañana.


El niño se ha aprovechado también estos días del placer de no tener horarios y de unos padres quizá demasiado tolerantes, por primerizos, que sucumbían a sus peticiones de "bracito".



















Hugo y mamá, "sesteando" en el viejo sillón del abuelo Gonzalo. Y con papá, cerca del tilo. Ayora, 4 de agosto de 2010.



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