Primera mascletà de Hugo. Noveno piso de un edificio de la plaza del Ayuntamiento, en la oficina de su papá. Reacción dual: curiosidad y susto a la vez. Decía: "No, no, petardos no. Adiós, adiós, petardos". Pero cuando te lo llevabas a un despacho interior para calmarle, quería salir enseguida para seguir escuchando los masclets...
Valencia, 11 de marzo de 2012.



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