Hacía tiempo que tenía planeado viajar a Extremadura, tan bien vendida por mi padre, amante de las rutas secundarias y menos apreciadas.
El viaje, tras unas Fallas de mucho trabajo, resultó agridulce, con altos y bajos, según avanzábamos por estas tierras tan verdaderamente extremas y duras. Valles de la Vera, Jerte y Ambroz y las Hurdes fueron nuestros destinos. Además, tanteamos el sur de la provincia de Salamanca.
En la comarca de la Vera, conocida por su pimentón, visitamos Cuacos de Yuste, Garganta la Olla y el monasterio de Yuste y alrededores, entre otros, además de alojarnos -¿quién dijo crisis?- en el parador nacional de Jarandilla, que en otros tiempos acogió a Carlos I de España y V de Alemania antes de su retiro definitivo a Yuste.
En las fotos, en Cuacos.
Comida en Garganta la olla, con migas y cerveza de abadía, uno, y croquetas, la otra. Luego, paseo por el escaso pueblo.
En Yuste, pudimos echar un vistazo al monasterio... pero rodeados de jubilados descontrolados que rompieron el poco encanto que tenía el lugar. Menos mal que los claustros tenían fuentes, ¿eh, Hugo?
Por las tardes, ya en el parador, tras disfrutar de un estupendo jardín para niños que había cerca, cena y descanso en pijama viendo la tele.
Extremadura, 20, 21 y 22 de marzo de 2012.



























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